jueves, 25 de octubre de 2007

• Nuestra Sra. de Chiquinquirá


Patrona de Colombia. Fiesta: 9 de julio

Sobre una rústica tela de algodón de procedencia indígena, un pintor español, llamado Alonso de Narváez pintó con bastante arte, una imagen de la Virgen del Rosario. En su paleta usó colores al temple, con pigmentos naturales tomados de la composición mineral de la tierra y del zumo de hierbas y flores de la región. Como el lienzo era casi cuadrado (44 pulgadas de alto por 49 de ancho), el artista balanceó y completó el espacio añadiendo, a los lados de la Virgen del Rosario, las imágenes de San Antonio de Padua y de San Andrés Apóstol por ser el primer patrono del encomendero que solicitaba la imagen y el segundo, del fraile que la había mandado a hacer.
En 1562 el cuadro fue colocado en un capilla techada de paja en la que se filtraba la lluvia y con ella la humedad del ambiente. Esto, unido a la acción del aire y el sol dejaron la pintura en tan mal estado que muy pronto era ya imposible reconocer lo que había sido pintado en ella. En 1577 la deteriorada imagen fue llevada al sitio de Chiquinquirá y abandonada en el cuarto que tiempo atrás sirviera de oratorio a la familia.
Ocho años más tarde llegó a este lugar María Ramos, una piadosa sevillana, quien después de arreglar y limpiar la modesta capilla colocó en ella el borroso lienzo que un día llevara la imagen de la Virgen del Rosario. El viernes 26 de diciembre de 1586 la imagen recobró prodigiosamente su color y su brillo original en una restauración instantánea, que cerró los rasguños y agujeros de la tela cubriéndolos de luz y color.
La Virgen del Rosario que ocupa el centro del cuadro mide aproximadamente un metro de alto; su mirada se vuelve hacia la izquierda, desviando la atención hacia el Niño casi desnudo que lleva en sus brazos. Es una imagen serena cuya delicada sonrisa irradia gran dulzura. El color de su rostro es pálido, lo mismo que el del Niño. Curiosamente, éste lleva en la mano derecha un pajarito de vivo plumaje que un cordel sujeta a su dedo pulgar y de la mano izquierda deja colgar un pequeño rosario.
Nuestra Madre apoya su cuerpo sobre una media luna, en una posición que sugiere que va de camino. Cubre su cabeza una toca blanca recogida sobre el pecho, y un manto azul celeste envuelve su vestido de color rosado. Con el dedo meñique de su mano izquierda sostiene un rosario que le cae en el medio del cuerpo y en la mano derecha porta un cetro de reina. El cuadro conserva las huellas del pasado deterioro y es cosa notable el que las figuras, que de cerca se ven imprecisas o borrosas, adquieren su relieve y profundidad cuando se observan a cierta distancia. Al lienzo se le han superpuesto dos coronas, un cetro, dos rosarios y 27 escudos de oro que dan un hermoso relieve al cuadro, cuyo marco, formado por semicircunferencias de plata, porta las insignias de la condecoración presidencial.
Durante trescientos años el cuadro de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá se presentó a los fieles sin protección alguna, contándose por millares los objetos que anualmente tocaban la endeble tela de algodón. Los devotos usaban largas varas o cañas para hacer llegar hasta el bendito lienzo diversos objetos de devoción. Es algo realmente admirable que la tela se conserve intacta, a pesar de que tanta manipulación, por fuerza debió haber destruido totalmente el frágil tejido de algodón. Desde 1897 un grueso cristal protege la pintura de las inclemencias del tiempo y del roce con los devotos peregrinos.

Pío VII la declaró patrona de Colombia en 1829 concediéndole fiesta litúrgica propia. "La Chinita" como la llama su pueblo, fue coronada canónicamente en 1919 y su santuario declarado Basílica en 1927.

sábado, 13 de octubre de 2007

• Nuestra Sra. de los Milagros de Caacupé


Patrona del Paraguay. Fiesta: 8 de diciembre (Inmaculada Concepción)

En el Paraguay abundan las bellezas naturales: pero entre esa multitud de dones que sembró la Providencia en su bondad hacia nosotros, ha de sobresalir Caacupé, la villa de los milagros rodeada por cerros, arroyos y una prodigiosa vegetación.

Caacupé es como un estuche de esmeralda que guarda una preciosa joya: la Virgen de los Milagros, hasta la cual no cesan de llegar los peregrinos de toda la república, en busca de consuelo y curas de sus males del espíritu y del cuerpo, o a pagar su deuda por una u otra salud recuperada.
En ómnibus, automóviles, carretas, a caballo y de a pie, todos los Paraguayos hemos ido siquiera una vez en nuestras vidas a visitar a nuestra Virgencita de Caacupé en busca de consuelo o para agradecerle alborozados sus divinos bienes.

Nos cuenta la historia que corría el año 1600... cuando cierta mañana un grupo de indios Mbayaes perseguía a un guaraní con intención de darle muerte, tal vez por pertenecer a otra tribu dominante del área, o tal vez porque el indio guaraní convertido al cristianismo y era feligrés de los franciscanos, a los que los Mbayaes temían tanto como al diablo.
Completamente acorralado como estaba y desesperado por la suerte mortal que le esperaba, el indiecito convertido se escondió detrás de un gran árbol que le parecía protector. Agazapado y tembloroso, se le iluminó de pronto el recuerdo de la Inmaculada Concepción, que era la Virgen de su predilección. Entre súplicas y suspiros, entre miedo y esperanzas, le prometió a la Reina de los Cielos que si lo libraba de sus injustos y feroces enemigos, le haría una imagen de la misma madera de aquel árbol.

Milagrosamente, los Mbayaes no lo encontraron en aquel monte y al caer la noche se vieron obligados a volver a sus tolderias. El indiecito guaraní se vio luego libre... y no vivió más que para cumplir su promesa.

Esperando un prudencial tiempo, el guaraní vuelve al árbol protector, ya con sus primitivas herramientas. Desgajó de aquel tronco la madera necesaria para su propósito, puso a secarla, y pacientemente, con todo el arte de sus manos y el fervor de su alma, se puso a esculpir dos estatuas de la Virgen: una, más grande, destinada a la Iglesia de Tobatí, cercana al lugar, y otra más pequeña, para su devoción particular.

Esta imagen menor es la Virgen de los Milagros que se la venera en la ciudad de Caacupé; imagen menor que iba a resultar la mayor, por la abundancia de sus dones y de sus fieles. Según la opinión de los críticos de arte en madera, la imagen es una creación artística genial de belleza extraterrena.

La historia no ha recogido datos de la imagen mayor, que se supone saqueada por los salvajes Mbayaes. Tampoco se supo más de aquel indiecito guaraní y cristiano, pero aunque nunca sepamos a quien deben la fe y la iglesia esa obra de inspiración divina, nuestra fe nos dice que ya está desde hace tiempo compartiendo con nuestra Madre Celestial... y quien podría negar que no estuviera hoy intercediendo por todos los que estamos hoy aquí reunidos brindándole este homenaje. (Esteban Grillón)

Oración a la Virgen de Caacupé

"Santísima Madre de Dios y madre nuestra, desde vuestro Santuario de Caacupé cubrid con vuestro manto protectora vuestros devotos y a todo el Paraguay. Interceded por nuestros padres y bienhechores, por los desvalidos y todos los necesitados de perdón y misericordia. Proteged a nuestra Santa Madre la Iglesiay alcazad luz a los magistrados paraque hagan justicia y haya paz entre los hombres. Después de la gracia particular que os pedimos, alcanzadnos también la gracia mayor de preservar en nuestra Fey en vuestro Amor, para así merecer la realización de la promesa que Nuestro Señor Jesucristo nos hiciera cuando dijo: "El que persevere hasta el fin se Salvará. "A Vos pues, Madre querida, clamamos para que nos obtengáis tan singular favor. Amén." (Pídase la gracia particular).

domingo, 7 de octubre de 2007

• Nuestra Sra. de Czestochowa


La Madre de Dios de Czestochowa. Patrona de Polonia. Conocida como "La Madonna Negra" de Jasna Gora. Fiesta: 26 de agosto.

No se conoce el origen de esta imagen milagrosa que por muchos siglos ha estado íntimamente relacionada con la historia del pueblo polaco.
Según una leyenda, después de la crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo algunos artículos personales, entre ellos una mesa hecha por el mismo Redentor en el taller de San José. Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios, fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen. Mientras aplicaba los broches y la pintura, San Lucas escuchó con atención como la Madre de Jesús hablaba de la vida de su Hijo, muchos de estos hechos fueron plasmados en su Evangelio.

La leyenda cuenta que la imagen permaneció en los alrededores de Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Elena, en el siglo cuarto. El cuadro, junto con otras reliquias, fue trasladado a la ciudad de Constantinopla, donde el hijo de Santa Elena, el Emperador Constantino el Grande, erigió una Iglesia para su entronización. La imagen de la Madre de Dios y el Niño fue honrada por el pueblo.
Cuando los Saracenos invadieron la ciudad, los senadores y ciudadanos cargaron la preciada imagen en procesión por las calles. Los Saracenos se llenaron de pánico y huyeron en consternación.
Más tarde, durante el terrible reinado del Emperador Izauryn, quien rechazaba los objetos sagrados y había destruido muchos a fuego, la imagen fue salvada por su esposa, la Emperatriz Irene, quien demostró una gran astucia al esconder la imagen de la Virgen en el palacio del Emperador, lugar donde los enemigos de Nuestra Señora nunca pensarían en buscarla.
La imagen permaneció en Constantinopla por quinientos años, hasta que se convirtió en objeto de varios dotes y así fue, eventualmente, a parar en Rusia y la región rusa que más tarde se convirtió en la actual Polonia.
Después de que la imagen vino a formar parte de las posesiones del príncipe polaco, San Ladislao, fue instalada en un lugar especial de su palacio en Belz. Poco tiempo después, cuando el castillo fue asediado por los Tártaros, una flecha enemiga penetró en la Capilla por una ventana hasta el icono, causando un rasguño en la garganta de la Virgen María. La lesión permanece hasta el día de hoy, a pesar de los muchos intentos hechos a través de los años para repararla.

Las crónicas narran que San Ladislao se determinó a salvaguardar la imagen de las subsecuentes invasiones de los Tártaros trasladándola a Opala, su ciudad natal, donde estaría más segura. Este viaje lo llevó hasta Czestochowa, lugar donde decidió pasar la noche. Durante esta breve pausa de su viaje, la imagen fue trasladada a Jasna Gora (que significa "colina luminosa"). Ahí fue colocada en una pequeña Iglesia de madera llamada La Asunción. A la mañana siguiente, después de haber colocado la imagen con sumo cuidado en su vagón correspondiente, los caballos se rehusaban a moverse. Aceptando esto como una señal del cielo de que la imagen había de permanecer en Czestochowa, San Ladislao hizo regresar la imagen solemnemente, a la Iglesia de la Asunción. Esto ocurrió el día 26 de agosto de 1382, día que aún se observa como fiesta de la imagen de Nuestra Señora. Dado que fue el deseo de San Ladislao que la imagen fuese custodiada por los más santos varones, ordenó la construcción de una Iglesia y monasterio de los Padres Paulinos, quienes devotamente se han encargado de su cuidado por los últimos seis siglos.

Habiendo escapado de la furia del Emperador Izauryn, y el daño causado por la flecha de los tártaros en la garganta de la Virgen María, la imagen fue puesta en peligro por los husitas, quienes abrazaron herejías extravagantes. Estos últimos invadieron el monasterio de los Padres Paulinos en 1430 y saquearon el suntuoso santuario. Entre los objetos robados estaba la imagen de Nuestra Señora. Después de haberla colocado en el vagón, los husitas avanzaron tan sólo una corta distancia antes de que los caballos se rehusaran a caminar. Recordando que un incidente similar había ocurrido a San Ladislao hacía unos cincuenta años atrás, y dándose cuenta de que la imagen había sido la causa, los herejes arrojaron la imagen al suelo. Ésta se quebró en tres pedazos. Uno de los ladrones sacó su espada, golpeó la imagen y le causó dos cortaduras profundas. Cuando se preparaba para golpearla por tercera vez, cayó al suelo y se retorció en agonía, hasta que murió. Las dos cortaduras en la mejilla de la Virgen, junto con el daño causado anteriormente por la lanza en su garganta, han reaparecido siempre a pesar de los repetidos intentos de restauración.
La imagen estuvo nuevamente en peligro en el año 1655. En aquel entonces, 12,000 suecos se enfrentaron a los 300 hombres que protegían el santuario. Aunque grandemente superados en número, los protectores de la Virgen lograron un gran éxito derrotando a los enemigos. Al año siguiente, la Virgen María fue aclamada como Reina de Polonia.

Cercano a nuestros tiempos, el día 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María. Al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad. En la historia de Polonia, ésta victoria es conocida como El Milagro de Vístula.

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron y capturaron Polonia. Después de haberse tomado la ciudad de Varsovia, una de las órdenes de Hitler fue la de suspender y cancelar todas las peregrinaciones ya que estas fortalecían al pueblo polaco. En demostración al amor por Nuestra Señora y la confianza en su protección, medio millón de polacos secretamente viajaron hasta el santuario en contra de las órdenes de Hitler. Después de la liberación de la ciudad en el año 1945, un millón y medio de personas expresaron su gratitud a Nuestra Señora rezando frente a su imagen milagrosa.

Veintiocho años después del primer intento del ejército ruso por capturar la ciudad, lograron esclavizar al país completo a partir del año 1948. Sin embargo, durante ese año, más de 800,000 personas valientes peregrinaron al santuario durante la fiesta de la Asunción, una de las tres fiestas de la imagen, aunque pasaron bajo la mirada de los soldados comunistas que rutinariamente patrullaban las calles. Hoy día, el pueblo continúa rindiendo honores a la venerada imagen de Nuestra Señora y el Niño, especialmente el día 26 de agosto, día que ha sido reservado para su celebración desde tiempos del Príncipe Ladislao.

Dado el color tan oscuro de la cara y las manos de Nuestra Señora, la imagen ha sido afectuosamente llamada "la Madona Negra", frase que nos recuerda del Cantar de los Cantares, "Soy morena pero bella". Su oscuridad se atribuye a varias condiciones, de las cuales la edad es la primordial. Otro factor es las pobres condiciones de los lugares donde fue escondida para salvaguardarla; además, infinidad de velas han sido quemadas ante ella, causando que estuviese constantemente rodeada de humo; y ha sido tocada por multitudes.

Sin contar el marco, la imagen es de aproximadamente 19 pulgadas de alto, unas 13 pulgadas de ancho y casi media pulgada de grueso. Hay una tela detrás del cuadro con dibujos y representaciones de su historia y de algunos milagros obtenidos a través de la intercesión de Nuestra Señora.

Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa son numerosos y espectaculares. La documentación de estos milagros y curaciones se encuentra preservada en los archivos de los Padres Paulinos en Jasna Gora.
La imagen milagrosa fue reconocida oficialmente por el Papa Clemente XI en el año 1717. La corona dada por el Papa fue utilizada durante la primera coronación oficial de la imagen, pero este símbolo del reinado de Nuestra Señora fue robado en el año 1909. La corona fue reemplazada por una de oro incrustada con joyas, regalada por el Papa San Pío X.
Jan Casmir, Rey de Polonia, quien peregrinó allá en el año 1656. Después de haber colocado su corona a los pies del altar de la Virgen, prometió, "Yo, Jan Casmir, Rey de Polonia, os tomo a Vos como Reina y Patrona de mi reino; coloco a mi pueblo y a mi ejército bajo vuestra protección..." Mayo 3, el día en que se hizo este voto, fue designado por el Papa Pío XI con la fiesta de María bajo el titulo de "Reina de Polonia".

En tiempos modernos, el Papa Juan Pablo II, ha visitado varias veces a la Virgen de Czestochowa, siendo la primera en el año1979, pocos meses después de haber sido elegido Papa. También el Papa tenía una réplica de su querida Virgen de Czestochowa en el altar de su capilla privada donde cada día pasaba horas en oración.
La Virgen de Czestochowa, herida en el cuello y en su rostro por sus enemigos, es una elocuente invitación a entregar nuestras vidas para reparar por tantas injurias que se siguen cometiendo contra nuestra Madre Amadísima.
Historia del Santuario

Sobre las colinas calcáreas que se encuentran junto al río Warta y que se extienden desde Cracovia hasta Wielun se levanta la ciudad de Czestochowa. Se dice que el nombre de la ciudad proviene de su fundador, un eslavo de nombre Czestoch. En los documentos del siglo XIII viene llamada como un pueblo de caballeros denominado Czestochowa. A finales del siglo XIV recibió el status de ciudad. En la parte occidental de la ciudad, llamada ya en el siglo XIV, "Vieja Czestochowa", se encuentra una colina alta de 293 metros, concedida a los monjes de San Pablo llegados de Hungría en 1382. Encima de la misma se erigió el conjunto de edificios del santuario y del monasterio, rodeado de murallas y parques, que lleva el nombre de Jasna Góra (Clarus Mons). Este nombre hacía referenda a su casa madre en Buda (Hungría): San Lorenzo en Claro Monte Budense.
Los monjes Paulinos u Orden de San Pablo Primer Eremita fue fundada al inicio del siglo XIII en Hungría después del gran movimiento eremita que conmueve a toda Europa en los siglos XI-XII. El fundador de la Orden, el beato Eusebio, que fue canónigo de Estrigonia, dio vida a la primera comunidad de Paulinos recogiendo a los eremitas que vivían en los bosques de Hungría y de Croacia. Su vida monástica se modeló en la regla de San Agustín. Como patriarca eligieron a San Pablo de Tebas, llamado "primer eremita". Nacido en Tebas probablemente en el año 230, Pablo huyó al desierto de Tebas cuando tenía 16 años, durante la persecución de Decio donde, según la tradición transmitida por San Jerónimo vivió unos 90 años, alimentándose de pan que le traía un cuervo. Al final de la vida, siempre según el testimonio de San Jerónimo, le visitó San Antonio Abad. Este, según la leyenda, enterró el cuerpo del Santo en una fosa excavada por dos leones. Por este motivo el escudo de la Orden de los Monjes de San Pablo presenta una palmera, dos leones y un cuervo con un trozo de pan en el pico.
Fue el principe Wladislao de Opole, plenipotenciario del Rey Ludovico de Hungría para la tierra polaca en los años 1367-1372, quien llamó a los Monjes de San Pablo a Polonia. Ellos llegaron a Czestochowa en 1382, y recibieron una pequeña iglesia y depositaron el Icono de la Virgen que el principe había traído de la ciudad de Belz.La historia del cuadro de Jasna Góra viene transmitida según dos versiones: una tradicional que tiene sus orígenes por una parte en la leyenda y por otra parte tiene sus fundamentos históricos que han sido reconstruidos por los críticos de arte interesados por la genealogia de esta extraordinaria Imagen.
Según la versión de la tradición, el cuadro fue pintado por el evangelista Lucas sobre la mesa de la Sagrada Familia. San Lucas habría pintado dos imágenes de María: una de ellas llegó a Italia y fue conservada en Florencia, donde todavía hoy es venerada; la otra fue trasladada de Jerusalén a Constantinopla por el emperador Constantino y colocada en una Iglesia. Seis siglos más tarde, el príncipe ruso Lev obtiene del emperador el cuadro como reconocimiento de sus méritos militares. Durante las guerras en Ruselel, el princípe Wladislao de Opole encontró el cuadro en el castillo de Belz. Allí este icono era venerado como milagroso. Después de la victoria sobre los tártaros el príncipe trajo consigo el cuadro a Czestochowa y confió su custodia a los monjes Paulinos. Estas noticias nos han llegado a través de un manuscrito, el más antiguo que conocemos y nos habla de ello, llamado "Translacio tabule”. Una copia de este manuscrito del año 1474 se conserva en el archivo de Jasna Góra. Según los críticos de arte el cuadro de Jasna Góra en su origen sería un icono bizantino del tipo "Odigitria", datado entre los siglos VI y IX.La fama siempre creciente de la imagen milagrosa de la Madre de Dios hizo que en poco tiempo el monasterio se convirtiera en meta de continuos peregrinajes y que comenzara a recoger numerosísimos y preciosos exvotos. El valor de tales dones enciende por desgracia la codicia: el 14 de abril de 1430 (día de Pascua), una banda de ladrones, procedentes de Bohemia, de Moravia, y de Silesia, asaltaron el monasterio. Entrando en la capilla de la Madre de Dios los ladrones quitaron del altar la imagen de la Virgen, empobreciéndola de todos los objetos valiosos y estropeando su rostro con las espadas. Seguidamente echaron el cuadro al suelo, rompiéndose en tres partes según la narración de Piotr Risius, contenido en la obra "Historia Pulchra" (1523).
El cuadro se restauró en Cracovia en la corte del rey Wladislao Jagiello. Los restauradores intentaron respetuosamente extender los colores sobre la tabla, pero estos desaparecían. Hoy se sabe que la dificultad de restaurar un icono antiguo estaba en la aplicación de colores al temple sobre una imagen encáustica. Después de fracasar en la operación de restauración, los restauradores rascaron totalmente la imagen antigua y pintaron una nueva sobre la tabla milagrosa. En los signos del rostro de la Virgen pasaron el punzón para recordar la barbarie. Después de la profanación y de la restauración la fama del santuario creció enormemente y aumentaron las peregrinaciones hasta tal punto que la iglesia gótica primitiva fue insuficiente para acoger el número de fieles. Por este motivo, ya en los años 60 del siglo XV, junto a la Capilla de la Virgen, se comenzó la construcción de una iglesia gótica de tres amplias naves.
El monasterio sufrió otro asalto en 1466 por el ejército del rey bohemio. Estos episodios, además de la necesidad e importancia de disponer un baluarte cercano a los confines con Silesia, convencieron al rey Wladislao IV de la necesidad de construir un muro de cerco al monasterio. Los trabajos se iniciaron en 1638. El santuario de Jasna Góra se convertía así en una fortaleza mariana: el "fortalitium marianum". Pero pronto el santuario sufriría una dura prueba.En 1655 aproximadamente se dio inicio a un plan de ataque contra Polonia. E1 21 de Julio del mismo año, el ejército sueco entró en Polonia. Las ciudades de Varsovia, Poznan y Cracovia fueron fácilmente conquistadas. La nobleza polaca, dividida en luchas intestinas, no quiso combatir. Por esta razón todo el país cayó rápidamente bajo la dominación sueca. El 18 de noviembre de 1655 la Armada del General Müller, constituida por treinta mil hombres, llega a Jasna Góra. Los soldados suecos exigen el inmediato abandono del santuario. A pesar de ello el Prior de Jasna Góra, el padre Agustín Kordecki, decide continuar la defensa del sagrado lugar. Disponía de 170 soldados, 20 nobles y 70 monjes.
¡Pocos en relación ton los treinta mil suecos! Ante la negativa de abandonar el santuario, el ejército sueco atacó. Los combates duraron 40 días y terminaron con la victoria del ejército de María. La victoria conseguida por la pequeña fortaleza de Jasna Góra, llamada con desprecio "gallinero" por el General Müller, resultó de gran importancia religiosa y política. El ataque a Jasna Góra fue considerado una violación a los sentimientos religiosos y la victoria fue inscrita no como valentía de los soldados, ni gracias a la solidez de la fortificación, sino a la tutela de la misma Madre de Dios protectora de aquel lugar. Después de estos episodios, todo el país se alzó en armas y comenzó a luchar contra los invasores suecos. El 1 de abril de 1656 el rey Juan Casimiro consagró solemnemente todo el país bajo la protección de la Madre de Dios en la catedral de Leópolis y la proclamó patrona y reina de la tierra de su Reino. Desde aquel momento Jasna Góra se convierte así en el símbolo de libertad religiosa y política para el pueblo polaco. Después de todo ésto los muros del baluarte mariano tendrían que soportar otros asaltos en 1656, 1702, 1704 y 1705.Polonia conoce una paz relativa en 1711. Era el momento favorable para la coronación de la imagen de la Virgen. Los fieles lo querían desde hacía mucho tiempo. Según atestiguan las litografías del siglo XVI la imagen portaba desde los orígenes una corona. Por esta razón, y con motivo de la visita del nuncio apostólico Benedetto Odescalchi los monjes de San Pablo se informaron sobre la posibilidad de coronar la imagen. Obtenida la respuesta positiva, presentaron la petición al Capítulo Vaticano. En 1716 el Papa Clemente XI firmó el acta de coronación que tuvo lugar el 8 de septiembre de 1717 ante la presencia de cerca de doscientos mil fieles. Hacia la mitad del siglo XVIII la precariedad del sistema politico, la creciente prepotencia de la nobleza polaca y la errónea política exterior determinaron la decadencia de la República. De esta situación se aprovecharon los estados limítrofes, Rusia y Prusia. Con el pretexto de proteger a Polonia, el ejército de Catalina II, emperatriz de Rusia, entró en territorio polaco.
El 29 de enero de 1768 se constituyó una Conferenderación de nobles polacos contra el rey Estanislao Poniatowski que favorecía los intereses de Rusia. Casimiro Pufiaski, uno de los dirigentes de la Confederación, se apoderó de la fortaleza de Jasna Góra y la defendió durante tres años de los tenaces ataques de los rusos. Cuando en septiembre de 1772 la Confederación de deshizo, el rey Estanislao Poniatowski mandó que se entregara la fortaleza a los rusos. Era la primera vez que un ejército enemigo expugnaba los muros de Jasna Góra. Poco tiempo después Polonia fue dividida. En 1795 tuvo lugar una tercera partición de Polonia por obra de tres invasores: Austria, Prusia y Rusia. Por más de 120 años Polonia fue borrada del mapa de Europa. En este doloroso periodo de la historia de la nación polaca, Jasna Góra constituyó un punto de mira para la nación dividida recordándoles que eran hijos de una única patria e infundía en sus corazones la esperanza de libertad. La imagen de la Virgen se convierte de esta manera en signo de una Polonia libre.
En los tiempos de Napoleón I y del Principado de Varsovia, Jasna Góra fue una vez más la última fortaleza militar para defender la libertad de los polacos. Estos desde 1806 a 1831 soportaron ton éxito los ataques de los ejércitos enemigos.Con la caida de Napoleón I, el ejército ruso ocupó de nuevo la fortaleza de Jasna Góra y el zar Alejandro I ordenó destruir las murallas. Sólo en 1843, bajo las órdenes del zar Nicolas I, las murallas pudieron levantarse pero de forma diversa a las originales. Con este gesto, el zar intentaba expresar a los ojos de Europa su tolerancia y benevolencia hacia la Iglesia. En realidad, los tres estados invasores temían a Jasna Góra por su papel peculiar de defensa de la fe y de patriotismo. Por esta razón prohibieron a los polacos ir en peregrinación a Czestochowa y denominaron a la Virgen de Jasna Góra "la principal revolucionaria". En un clima de estas características no tardó en madurar la insurrección de enero de 1863 que quería la liberación de Polonia.
En las banderas de los insurrectos estaba la Imagen de la Virgen de Jasna Góra. Esta insurrección fue reprimida con graves consecuencias para toda la nación. Muchos monjes de San Pablo fueron acusados de colaboracionistas y deportados a Siberia. En 1864 el Zar Alejandro II hizo cerrar la imprenta, la farmacia y todos los estudios religiosos de Jasna Góra, privó al monasterio de las tierras que le pertenecían y limitó el número de monjes. Se suprimió la clausura y los sicarios del zar vejaban continuamente a los monjes.
Con éste régimen, en la noche del 22 de septiembre de 1909 fue robado el icono de la Virgen, el vestido de perlas y dos coronas de oro que habían sido donación pontificia. Cuando el Papa Pio X tuvo noticia de lo ocurrido, ofreció a la Imagen de Jasna Góra dos nuevas coronas. La nueva coronación de la Imagen tuvo lugar el 22 de mayo de 1910, y a pesar de mantenerse la partición del territorio polaco fue celebrada con el mismo explendor que la coronación del 1717.
La primera guerra mundial no hizo en Jasna Góra ningún daño. Entre la primera y la segunda guerra mundial, Jasna Góra, fue de nuevo centro de eventos históricos importantes. E1 27 de Julio de 1920, cuando se acercaba el flagelo del bolcheviquismo ruso, el Episcopado Polaco, reunido en Jasna Góra, proclamó de nuevo a Maria Reina de Polonia. Cuando la armada rusa llegó a Varsovia, millares de polacos se acercaron a su Reina para implorarle la victoria, que se consiguió el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción. Esta victoria, llamada "el milagro del Vístula" se atribuyó a la intercesión de la Virgen María.
En 1932 se celebraron los festejos al cumplirse los 55O años de la traslación de la imagen de la Virgen de Belz a Jasna Góra. Al Santuario acudieron ese año setecientos cincuenta mil peregrinos. En Mayo de 1936 veinte mil estudiantes polacos se consagraron a María formulando el voto de edificar con Ella una Polonia nueva. En Agosto del mismo año se reunió en Jasna Góra el primer sínodo plenario del Episcopado Polaco. Al comenzar la segunda guerra mundial todo el país fue duramente probado. Jasna Góra no fue una excepción. Una parte del monasterio fue invadida por las tropas nazis. Aunque estuvieran prohibidas las peregrinaciones organizadas, aquel que lograra llegar al santuario, podia escuchar desde el púlpito palabras de consuelo y de esperanza. Jasna Góra ayudaba a los partisanos, presos de guerra y a los judíos. Los monjes enseñaban de forma clandestina a la juventud. Un repentino ataque de tanques rusos el 16 de Enero de 1945 sembró pánico en los alemanes que ocupaban el santuario y éstos se escaparon sin poderse llevar los tesoros y destruir el monasterio. Durante la post-guerra Jasna Góra se reveló una vez más capital espiritual de la nación. En Septiembre de 1946, ante más de medio millón de fieles, el entonces Primado August Hlond consagró a Polonia al Corazón Inmaculado de María.
En 1948 cuando la ideología comunista se volvía amenazadora, el Primado moribundo pronunció palabras que se revelaron proféticas: "La victoria, cuando llegue, será victoria de la Madre Santísima". Este mensaje fue herencia del nuevo Primado Stefan Wyszynski. Encarcelado por los comunistas en una prisión estalinista, el Primado Wyszynski, inspirándose en el gesto del rey Juan Casimiro, compuso una plegaria a la Virgen en la cual la gratitud por cada bien recibido se entrelazaba con la oración por una Polonia libre y la promesa de una vida irreprensible en acción de gracias por la libertad. El 26 de agosto de 1956, en el 300 aniversario de los votos del rey Juan Casimiro en Jasna Góra con la presencia de un millón de personas, la súplica del cardenal Wyszyñski, todavía prisionero, vio la luz. El 26 de Octubre siguiente Wyszyñski fue liberado.
En 1957 el Papa Pío XII bendijo una copia de la imagen de Jasna Góra que fue llevada de modo itinerante de parroquia en parroquia por toda la nación. Este peregrinación duró 25 años y trajo preciosos frutos de conversión.Con ocasión del milenio de la conversión de Polonia al cristianismo, el 3 de Mayo de 1966, todo el episcopado hizo el acto de consagración de Polonia a Maria, Madre de la Iglesia, por la libertad de la Iglesia de Cristo. Para este acto solemne el Sumo Pontífice Pablo VI quiso ir a Jasna Góra deseando entre otras cosas honrar al Santuario con la donación de una rosa de oro. El gobierno comunista no se lo consintió.
El 4 de Junio de 1979 llegó a Jasna Góra el primer Papa polaco, Juan Pablo II, que empezó su peregrinación con estas palabras: "Se está realizando la voluntad de María: heme aquí... aquí estoy y recuerdo una vieja canción de los confederales de Bar: "somos servidores de María, siervos de María” ... El siervo llamado desde esta tierra, vuelve a los pies de Jasna Góra, donde a menudo me detenía como vosotros y que me ha visto de rodillas sobre la tierra desnuda como vosotros estáis a menudo durante horas y horas..." Durante los tres días de la estancia del Papa se encontraron con él unos tres millones y medio de fieles. Juan Pablo II, pronunciando un acto de entrega de la Iglesia Universal, de la patria, de todos los hombres y de sí mismo a la Virgen, exclamó: "Madre, soy todo tuyo y aquello que es mío es tuyo". Le ofreció también una rosa de oro que fue colocada en el altar de la Madre de Dios. A pesar de que el 13 de Diciembre de 1981 se verificara un recrudecimiento de las relaciones entre gobierno y población a causa de la proclamación del estado de guerra por parte de los comunistas, el año 1982 fue el año en el que se celebró el 600 aniversario del Santuario. Esta difícil situación impidió al Santo Padre estar presente en el Año Jubilar pero pudo llegar en Junio del año siguiente. Su llegada fue providencial porque unió al pueblo polaco en la difícil lucha por la libertad. Una tercera vez Jasna Góra hospedó al Papa: en 1987 con ocasión del Congreso Eucarístico polaco. Durante aquél tiempo el Santo Padre rezaba para que la precaria situación político-económica del país no hicieran perder al pueblo la esperanza de un futuro mejor. La confianza de los polacos en la intercesión de la Virgen de Jasna Góra se manifestaba con el aumento de las peregrinaciones. En los últimos años han estado en el santuario
más de cuatro millones de peregrinos de los cuales unos trescientos mil han llegado a pie.
El último decenio es testigo todavía más de un mayor aprecio por Jasna Góra por parte de los polacos. El derrumbamiento del comunismo, definido por muchos como el "nuevo milagro del Vístula", fue preparado en oración delante de la Virgen. Para el pueblo fiel, que se esfuerza en llevar a la práctica el testamento de María: "Haced aquello que él (Jesús) os diga" (Jn 2,5) la Virgen Maria es la verdadera “Protagonista” de la revolución polaca del amor. Gracias a su presencia y su intercesión materna, Cristo vive en la Historia.
El Santuario de Jasna Góra, situado sobre una pequeña colina y con un alto campanario que domina la ciudad de Czestochowa, se hace visible desde una distancia de varias decenas de kilómetros. Ocupa un área de cinco hectáreas. Un parque reservado al monasterio lo rodea por tres lados mientras que por el cuarto se abre una gran explanada que alberga a los peregrinos durante las grandes manifestaciones litúrgicas. Desde la explanada un parque público se extiende en declive hasta la ciudad y forma casi una barrera natural para crear y conservar un clima de elevación espiritual y de oración. Los muros de la fortaleza constituían en siglos pasados una defensa de aquel tesoro de la fe y cultura polaca custodiado en los edificios de Jasna Góra. Cuatro puertas, construidas entre los siglos XVII y XIX, dan acceso al complejo del monasterio.
El complejo de los edificios de Jasna Góra se ha creado en un espacio de cinco siglos, pero conserva una singular compactación arquitectónica. La parte de los edificios sagrados es la más antigua. Junto a ella otros edificios han sido construidos a través de los siglos. La Capilla de la Virgen (construída entre los siglos XIV y XX) y el Cenáculo constituyen el centro del Santuario. Adyacente al lugar sacro, surgen las conocidas “habitaciones de los Reyes” del siglo XVII. Estas habitaciones son denominadas así porque estaban destinadas a apartamentos reales para las peregrinaciones de los soberanos. El monasterio propiamente dicho, consta de dos edificios en forma de cuadrados (siglos XV y XVII) y unidos en un largo brazo (siglo XVII) que hoy alberga a los sacerdotes peregrinos y el antiguo arsenal (siglo XVII). Fuera de los muros perimetrales de la fortaleza un expléndido Vía Crucis de época moderna adorna Jasna Góra.

El Ícono de la Virgen

El tesoro más precioso de Jasna Góra es el Ícono de la Virgen. Lo que hizo que en breve tiempo Jasna Góra se convirtiera en el santuario más famoso del país que ya contaba en aquél momento con numerosos lugares de culto mariano, no fue la fuerza de la tradición que atribuye al Evangelista Lucas el hecho de ser autor del cuadro, ni tan siquiera que fuera el santuario preferido por la realeza que desde siempre quisieron Jasna Góra. Lo que hizo famoso este lugar fue la presencia milagrosa de la imagen que desde siempre ha hamado a los peregrinos de loda Polonia y del mundo entero, como lo demuestran los numerosísimos exvoto (regalos) que peregrinos de toda edad y condición entregan a su Señora.
El cuadro de la Virgen es el corazón del santuario de Jasna Góra y la fuerza que llama a muchedumbres de peregrinos. En efecto. Este Santuario no se ha construido enseguida después de una aparición de la Virgen tal y como suele ocurrir en los grandes santuarios marianos. Sin el cuadro de la Virgen, Jasna Góra no sería más que un complejo de edificios, memorias y obras de arte, ciertamente bellas y preciosas, pero privadas de vitalidad. El centro, la luz que ilumina el Santuario y desde el Santuario de Jasna Góra es la imagen, el Icono de la Virgen María. El cuadro de la Virgen pertenece al tipo de iconos denominados Odigitria (esta palabra de origen griego significa "Aquella que indica y guía a través del camino). Pintado sobre una tabla de madera de las siguientes dimensiones: 122,2 cm, 82,2 cm y 3,5 cm, el cuadro representa el busto de la Virgen con Jesús en brazos. La cara de la Virgen domina el cuadro con el efecto de que quien lo mira se encuentra inmerso en la mirada de María: mira a María que le mira. También la cara del Niño mira al peregrino pero no su mirada que resulta fija. Las dos caras tienen una expresión seria y pensante lo que da a todo el cuadro un tono emotivo. La mejilla derecha de la Virgen está marcada por dos rasguños paralelos y por un tercero que atraviesa a los otros dos. Su cuello presenta otros seis arañazos, dos de los cuales son visibles y cuatro apenas se perciben.
Jesús está vestido con una túnica escarlata y descansa sobre el brazo izquierdo de la Madre que hace como de trono para que se pueda sentar. La mano izquierda del Niño sostiene el libro y la derecha está elevada en signo de bendición. Sobre su pecho descansa la mano de la Virgen que señala al Niño y parece querer decirnos: “Fijaros en mi Hijo Jesús, Él es el Hijo de Dios”. El vestido y el manto de la Virgen están adornados con la flor de lis, símbolo de la familia real de Hungría. Contrasta la luminosidad de sus vestidos con los colores oscuros de sus rostros. En la frente de María hay representada una estrella de seis puntas. Ambos, la Virgen y Jesús tienen aureolas doradas.

martes, 2 de octubre de 2007

• Nuestra Sra. Aparecida


(Brasil). Fiesta: 12 de octubre

Corre el año 1716 cuando, en el río Paraiba, tres pescadores trataban de ganarse la vida pero no conseguían pesca. Fue entonces que alzaron de las aguas con sus redes una hermosa figura de terracota de Nuestra Señora de la Concepción. Una vez colocada la imagen en su canoa, la pesca fue tan abundante, que aquellos hombres regresaron a puerto llenos de temor, porque su frágil embarcación parecía hundirse, incapaz de sostener el enorme peso de la pesca.
No se sabe cómo la pequeña imagen de solo 36 centímetros fue a parar al río, pero sí se conoce a su autor, Frei Agostino de Jesús, un monje carioca de Sao Paulo que trabajaba el barro con arte y refinamiento. La imagen que fue moldeada hacia el 1650, permaneció sumergida en el Paraíba por muchos años, hasta perder su policromía original y quedar de un brillante color castaño oscuro.
La Virgen morena se presenta a la veneración de los fieles recubierta por un rígido manto de gruesas telas ricamente bordadas, que sólo permiten verle el rostro y las manos, que une sobre el pecho en continua oración. Porta la corona imperial, de oro y piedras preciosas, con la que fue coronada reina de Brazil por el Papa Pío X en el 1904. Pío XII la proclamó patrona principal del Brasil en 1930 y el día de su fiesta, el 12 de octubre ha sido declarado feriado nacional.
Juan Pablo II visitó a la Virgen Aparecida en su santuario, concediéndole el título de Basílica. Unos días antes, un individuo lanzó al suelo la imagen fraccionándola en muchos pedazos. Quiso así parar el gozo de la celebración que se esperaba. Pero el amor y el cuidadoso trabajo de varios artistas y expertos logró reconstruirla perfectamente y la Virgen Aparecida retornó a su nicho en la basílica en medio de la enorme multitud que la aclamaba por madre del Brasil. El odio jamás vencerá sobre el amor de la Madre de Dios quien nunca abandona a sus hijos.

Cooperación necesaria.
Juan Pablo II en ocasión del centenario de la coronación de Nuestra Señora Aparecida, 2004, escribe que "este patrocinio de María sobre una nación no es posible sin la cooperación de sus protegidos, sino que supone su libre consentimiento, que se renueva cada día; supone que se hagan dignos de él, encarnado en un compromiso de vida inspirado por las certezas profundas y sólidas de la fe".Dirigiéndose en particular a los obispos, el Papa subraya la importancia de "asumir con verdadero espíritu pastoral la antiquísima devoción mariana de vuestro pueblo. (...) Para que esta devoción sea un camino para el encuentro, en la fe, con Dios en Jesucristo, depende mucho del ejemplo de los pastores y de los agentes de pastoral"."Ayudad por tanto a los fieles a vivir su devoción mariana como un testimonio claro y valiente de amor a Cristo, que manifieste la identidad personal y comunitaria de los católicos, contra el peligro del secularismo y del consumismo, y al mismo tiempo, favorezca en las familias la práctica de las virtudes cristianas. Del mismo modo, esta devoción ayudará a consolidar los vínculos de comunión con los pastores de la Iglesia de Cristo, afrontando la disgregación de la fe, tantas veces fomentada por el proselitismo de las sectas".