domingo, 15 de junio de 2008

• Nuestra Sra. de los Dolores


Fecha litúrgica: 15 de septiembre

Esta celebración recuerda los dolores que sufrió la Madre de Jesús, sobre todo el día de la Pasión y muerte de su Hijo, dolores que fueron profetizados por el anciano Simeón, cuando en el templo de Jerusalén dijo a María que una espada le traspasaría el corazón ( Lc 2, 32-35). La piedad ha representado a la Virgen Dolorosa con un corazón traspasado por siete espadas que simbolizan otros tantos dolores de María, y hasta hace pocos años esta conmemoración se denominaba "Los siete dolores de la Virgen María".
Devoción de los 7 Dolores de María

Origen: La Virgen le dijo a Santa Brígida (en el siglo XIV): "Miro ahora a todos los que viven en el mundo por ver si hay quien se compadezca de mi y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Y así, tú, hija, no me olvides, aunque soy olvidada y menospreciada de muchos, mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y lágrimas, y duélete de que sean pocos los amigos de Dios".

Las promesas

Nuestra Señora trasmitió a santa Brígida la promesa de 7 gracias que Ella concede a las almas que le honren diariamente (considerando sus lágrimas y dolores) con 7 Ave Marías.
1. Pondré paz en su familias
2. Serán iluminados en los Divinos Misterios
3. Los consolaré en su penas y acompañaré en sus trabajos
4. Les daré cuanto pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas
5. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegeré de todos los instantes de su vida
6. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre
7. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devoción (a mis lágrimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados , y mi Hijo y Yo seremos "su eterna consolación y alegría".

martes, 10 de junio de 2008

• Nuestra Sra. de Knock

La noche del 21 de agosto de 1879 fue la elegida por la Virgen para hacer su aparición en la iglesia San Juan Bautista de Knock, condado de Mayo en Irlanda.
Quince personas-hombres mujeres y niños-de edades comprendidas entre 6 y 75 años, contemplaron la aparición durante dos horas bajo una lluvia torrencial, al tiempo que rezaban el Santo Rosario. Si bien ellos estaban mojados, el suelo permanecía seco.
La Santísima Virgen Maria, vestida de blanco, con una hermosa rosa dorada sobre su frente y una corona resplandeciente sobre su cabeza, mostraba su primer milagro.
Vino acompañada, San José a su derecha y San Juan Evangelista a su izquierda. Detrás de ellos y sobre un altar se encontraban una cruz, el Cordero y 6 ángeles.
Su venida a este rincón de Irlanda golpeado por la pobreza y el hambre fue un símbolo de esperanza, consuelo y fortaleza en su desdicha para un lugar en donde el desempleo y la emigración eran moneda corriente.

Hoy Knock es un predio sagrado. Desde que se tuvo conocimiento por primera vez de la aparición, los peregrinos han continuado yendo al santuario y se han descrito cientos de curaciones entre enfermos e inválidos que realizaron este viaje de esperanza.
En 1979, año del centenario, el Papa Juan Pablo II fue como peregrino. La visita del Santo Padre confirmó la condición del Santuario de Knock como uno de los principales santuarios marianos del mundo. Durante su visita, el Santo Padre se reunió con los enfermos y minusválidos en la Basílica de Nuestra Señora Reina de Irlanda, donde habló y bendijo a unas 2500 personas.
Así la fama de Knock, se ha extendido más allá de las costas de Irlanda. En la actualidad atrae a más de un millón de peregrinos al año.

A sólo 6 semanas después de la aparición, el Arzobispo de Tuam Dr. John MacHale, estableció una Comisión de Investigación. Los 15 testigos fueron interrogados y la Comisión comunicó que el “testimonio” de todos, tomado en su conjunto, era fidedigno y satisfactorio.
Pasa el tiempo y en el año 1936, se establece otra comisión para interrogar nuevamente a los tres testigos que quedaban de la aparición. Mrs. Mary O’Connell (Mary Byrne), Patrick Byrne y John Curry. Le confirmaron sus declaraciones originales de 1879. Mrs. O’Connell prestó declaración bajo juramento en su lecho de muerte y al final de la misma añadió “Estoy completamente segura de todo lo que he dicho y hago esta declaración sabiendo que voy a ir ante mi Dios”.
El veredicto de esta comisión fue que la evidencia de los testigos era honrada y fidedigna, y con respecto a Mrs. O’Connell, se informó que ella había dejado “una impresión sumamente favorable en sus mentes”.
Después de que la comisión diera su informe y de que las noticias se divulgaran, a través de los medios de comunicación, miles y miles de personas llegaron al Santuario de Knock llevando enfermos. Muchas curaciones extraordinarias fueron noticia en los periódicos de la época. Esa devoción, tanto del clero como de la gente, ha seguido durante todos estos años. Peregrinos de todo el mundo llegan para conocer a Nuestra Señora Reina de Irlanda, con un espíritu de oración fervoroso, abnegación y recogimiento.

Nuestra Señora de Knock, Reina de Irlanda, Tu diste esperanza a tu pueblo en un momento de aflicción y le consolaste en su tristeza. Tu has inspirado a innumerables peregrinos a rezar con confianza a tu Hijo, recordando Su promesa: "Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis". Ayúdame a recordar que todos somos peregrinos en el camino del Cielo. Lléname de amor e interés hacia mis hermanos en Cristo, especialmente por aquellos que viven conmigo.
Confórtame cuando estoy enfermo, solo o deprimido. Enséñame a participar con más reverencia en la Santa Misa. Ruega por mí ahora y en la hora de mi muerte. Amén. Nuestra Señora de Knock, ruega por nosotros.