lunes, 10 de septiembre de 2007

• Nuestra Sra. de las Escuelas Pías


Fiesta: 30 de mayo. La imagen de la Virgen María pertenece a la advocación de Nuestra Señora de Frascati. La misma fue entregada por San José de Calasanz a esta población en el año 1617. Frascati fue la primera fundación de las Escuelas Pías fuera de Roma, realizada por el mismo Calasanz acompañado de Gaspar Dragonetti, Glicerio Landriani y otros tres compañeros.

Esta imagen, realizada en cobre, la había recibido el santo de manos de la familia romana Bovarelli. Ésta, permanecía en un oratorio hogareño perteneciente a dicha familia la cual se reunía diariamente a rezar el rosario a sus pies. La devoción se fue expandiendo lentamente a extraños, atraídos por las gracias y favores que la Bendita Madre otorgaba a sus devotos. Ante un robo y posterior devolución de la imagen, el Sr. Bovarelli decide obsequiar la imagen a José de Calasanz, para que sea expuesta a la veneración pública en una iglesia. Es así como Calasanz decide llevar la imagen a Frascati, constituyéndola protectora de las Escuelas Pías y de esa población. Es la misma imagen que posteriormente será invocada como Reina de las Escuelas Pías.

La población de Frascati recuerda la protección milagrosa de la Virgen María en los violentos terremotos que acechaban la región. No parece, sin embargo, debidamene probado el milagro que se atribuye a Calasanz de resucitar a un niño, ahoagadopor su madre mietras dormía, con sólo rezar una Salve con los niños ante la Madre de las Escuelas Pías. No obstante no ser un hecho científicamente cierto este milagro y su existencia nos hablan de tres firmes convicciones teológicas de la primera comunidad escolapia:

- la protección maternal de la Virgen,
- el poder de la oración en los niños,
- la intercesión del Santo Fundador.

• San José de Calasanz. Patrono de las iglesias populares cristianas del mundo. Fiesta: 25 de agosto

Por Josep Doménech i Mira. Artículo publicado en la revista Perspectivas de la UNESCO Vol. XXVII, Nº2, Junio 1997. Págs. 351-363

José Calasanz nació el año 1557 en Peralta de la Sal, una población española de habla catalana situada en la región de Aragón, en las proximidades de Cataluña. Fue el séptimo y último hijo de una familia de infanzones, es decir, de miembros de la baja nobleza aragonesa.


Su padre tenía una herrería y llegó a ser alcalde de Peralta. Hasta los once años estudió la primera enseñanza en su pueblo y luego se trasladó a Estadilla, donde prosiguió estudios de humanidades. En 1571 se traslada a la próxima dudad de Lleida, donde se encontraba la universidad más prestigiosa de la antigua corona de Aragón. A ella acudían alumnos procedentes de Cataluña, Aragón y Valencia, las tres grandes comunidades que se integraban en la corona aragonesa. Esos alumnos, siguiendo las costumbres medievales, se agrupaban por "naciones".

Calasanz fue elegido prior de los aragoneses. Era una primera manifestación del prestigio y de la ascendencia moral que dimanaba de su personalidad. En Lleida, José Calasanz estudió filosofía y derecho. Después, siguió cursos de teología en las universidades de Valencia, Alcalá de Henares y nuevamente en Lleida, donde obtuvo el título de doctor.

En 1583 fue ordenado sacerdote, iniciando así una carrera eclesiástica que le llevó a ejercer diversos cargos en tierras catalanas. Durante esa etapa de su vida, pasó algunos años en La Seu d'Urgell, población muy próxima a la frontera francesa, que entonces resultaba muy insegura y peligrosa. En efecto, Cataluña padecía en aquel tiempo graves problemas de bandolerismo que se veían agravados en las zonas fronterizas por la constante penetración de bandas de gascones y de hugonotes que surgían de los desórdenes que imperaban en el país vecino, produciendo en territorio catalán toda clase de atropellos y extorsiones. A José Calasanz le tocó vivir la inseguridad y los peligros de aquellos tiempos acrecentados en La Seu d'Urgell por la falta de obispo, ya que la diócesis permaneció vacante durante algún tiempo. La falta de una autoridad fuerte, como la que ejercían entonces los obispos, alentaba toda clase de desmanes. El cargo de secretario del Capítulo catedralicio otorgaba a Calasanz grandes responsabilidades de gobierno que quedaron reflejadas en diez cartas escritas al Virrey de Cataluña, en las que le pedía ayuda urgente para resolver la angustiosa situación que se vivía en aquella comarca, donde los bandoleros robaban, extorsionaban y asesinaban sin límites.

Su vinculación con las tierras de Lleida se reforzó con el ejercicio de otros cargos, como el de visitador de Tremp, población en la que había un convento de dominicos que enseñaban la lectura y la escritura. Calasanz era entonces un hombre joven de gran estatura y de gran fortaleza física. Esas condiciones naturales iban emparejadas con la gran fuerza moral, intelectual y espiritual de que daría prueba durante toda su vida. En la tenacidad con que Calasanz realizó su gran obra pedagógica hay efectivamente algo de hercúleo, gigantesco, que sólo un hombre de sus extraordinarias condiciones podía soportar.

La preocupación por los pobres y los desfavorecidos ya se manifestó en sus años de juventud en España, cuando creó una fundación en Claverol que todos los años distribuía alimentos a los pobres de aquella localidad. Esa fundación benéfica funcionó hasta 1883, es decir, casi dos siglos y medio. La gran preocupación social que Calasanz demostraría después en su obra pedagógica tiene ese antecedente revelador en plena juventud.En 1592, cuando el futuro pedagogo tenía 35 años de edad, se traslada a Roma con el afán de hacer carrera eclesiástica. Allí residiría la mayor parte de los 56 años que aún le quedaban de vida. Durante esa larga estancia, sin perder sus raíces hispánicas , se convertirá en un auténtico romano, plenamente identificado con la ciudad y con el país.En 1597, conmovido por la pobreza y la degradación moral en la que vivían numerosos niños romanos, funda en la iglesia de Santa Dorotea del Trastévere la primera escuela pública, popular y gratuita de la edad moderna de Europa, la primera Escuela Pía.

En 1600 introduce la Escuela Pía en el interior de Roma, y poco después tiene que hacer ampliaciones para poder acoger a los numerosos alumnos que llegaban de todas partes. En 1610 escribe el Documentum Princeps, en el que expone los fundamentos de su obra pedagógica. Este documento va acompañado de un reglamento para maestros y de otro para alumnos. En 1612 traslada la escuela a San Pantaleón, que se convertirá en la casa matriz de las Escuelas Pías.Ese mismo año, debido a la crisis interna que vive la obra y a las intrigas y tensiones externas, Calasanz es apresado brevemente e interrogado por la Inquisición. El año siguiente, el anciano pedagogo se ve inmerso en una lucha de intereses políticos y de intrigas de personajes ambiciosos que termina con la destitución del cargo de General de la Orden que él había fundado, cayendo en desgracia y siendo sustituido por uno de sus detractores. Durante los años siguientes continúa la desgracia de Calasanz y la Congregación pierde categoría, hasta el punto de que su obra de tantos años se ve en peligro de hundimiento.

En 1648, todavía en desgracia, muere Calasanz casi a los 91años de edad, siendo enterrado en San Pantaleón. Ocho años después de su muerte, el papa Alejandro VII rehabilita las Escuelas Pías. En 1748, la Iglesia católica beatifica a José Calasanz, que sería canonizado 19 años más tarde. Finalmente, el 13 de agosto de 1948 el papa Pío XII lo proclama patrono de las Escuelas Populares Cristianas del mundo. Actualmente, las Escuelas Pías están extendidas por numerosos países de Europa, África, América y Asia.

Pensamiento Espiritual y Pedagógico de San José de Calasanz. Autor: A. Miró

La larga vida de San José de Calasanz ocupa prácticamente la segunda mitad del siglo XVI y toda la primera parte del XVII. Persona abierta a la realidad circundante, recibió el impacto de las ideas y problemas que le rodeaban, y con su compromiso personal contribuyó al progreso de las ideas y a la solución de los problemas. Se puede afirmar que, junto con otros de sus contemporáneos, fue protagonista -aunque poco conocido- de la transición del renacimiento a la modernidad.En la formación espiritual de Calasanz mucho influyeron las corrientes renovadoras del siglo XVI en España, personificadas en algunos autores ascéticos y místicos como García de Cisneros y Juan de Avila, Bernardino de Laredo y Francisco de Osuna, Luis de Granada y Teresa de Jesús, Antonio Cordeses y Andrés Capilla.

La huella de algunos de estos autores se refleja en la enseñanza espiritual del Santo, años más tarde, cuando propone a los religiosos de su Orden un camino espiritual basado en el propio conocimiento como paso inicial e indispensable para la progresiva identificación con Jesucristo; y la práctica de la oración interior, como medio necesario para progresar tanto en el conocimiento personal como en la intimidad con el Señor. Los autores antes citados recomiendan dos tiempos fuertes de meditación: el de la mañana, dedicado a la pasión de Cristo, y el de la noche, al propio conocimiento, partiendo de los novísimos. Esta práctica la estableció Calasanz diariamente como fundamental en su Orden desde los orígenes.En las Constituciones que escribió el Santo para sus religiosos, en sus cartas y en otros documentos redactados por él después de la fundación de las Escuelas Pías, proyecta y encarna esta experiencia interior en el compartir diario de la comunidad fraterna y en la entrega diligente al ministerio específico de la educación. Y como consecuencia de ello, en los escolapios, tanto la práctica de las virtudes evangélicas y el empeño ascético como el compromiso apostólico de toda vida cristiana, quedan coloreados de manera peculiar por el carisma recibido que integra y unifica todos los aspectos de su vocación.

Fue precisamente a partir de la dedicación de Calasanz a la educación de los hijos de las clases populares en Roma, en los años de transición del siglo XVI al XVII, cuando fue elaborando de modo explícito su pensamiento pedagógico, fruto de su personal itinerario espiritual y social. Precedentemente algunos pensadores humanistas como Juan Luis Vives, Erasmo y el mismo Lutero habían teorizado sobre la educación de niños y jóvenes. Incluso algunos fundadores religiosos anteriores, como Jerónimo Emiliani, Antonio M. Zaccaria e Ignacio de Loyola, habían iniciado obras asistenciales y educativas muy meritorias. Sin embargo, el pensamiento y la acción de Calasanz significaron una ruptura respecto a la cultura pedagógica anterior por el interés práctico demostrado enfavor de la educación de las clases populares desde los primeros años y por la orientación científica dada a la enseñanza, además de la tradicional humanística.En diversos escritos fundacionales, Calasanz hace un planteamiento teórico claro de lo que pretende con la obra iniciada: contribuir a la reforma de la sociedad y a la felicidad temporal y eterna de las personas, educando a los niños en la fe cristiana y en las letras humanas, por medio de escuelas pías , es decir, populares y cristianas. Esta filosofía fue llevada a la práctica por Calasanz durante cincuenta años hasta su muerte Y organizó no menos de treinta colegios en diversos estados europeos, dotándolos de educadores preparados, estructuras adecuadas y reglamentos escritos por él mismo. Para Calasanz, la figura del educador es elemento fundamental en la consecución de los objetivos pedagógicos y sociales de su obra. En su persona confluyen una vocación religiosa y una vocación educativa que se integran en una identidad propia.De ahí que el pensamiento espiritual y pedagógico de Calasanz se exprese de manera singular cuando escribe, con matices diversos en toda ocasión, sobre la figura ideal o perfil de este educador que podemos llamar calasancio; será un hombre entregado a la educación evangelizadora de los niños, formado cultural y metodológicamente de manera continua, viviendo en comunidad sus compromisos de religioso y practicando las virtudes características de su carisma: confianza en Dios, amor a Jesucristo, devoción a María, pobreza y humildad, caridad y paciencia, entrega y abnegación, esperanza y alegría...

El pensamiento espiritual y pedagógico de San José de Calasanz, y la práctica del mismo propuesta a sus primeros compañeros en Roma al comenzar el siglo XVII, dio origen en la Iglesia a una espiritualidad pedagógica y a una pedagogía espiritual de rasgos característicos que son una de las primeras manifestaciones de la espiritualidad y de la pedagógia modernas.

Esquemáticamente, así se podría redactar ser una síntesis del pensamiento espiritual y pedagógico de San José de Calasanz:

Todo camino espiritual se inicia por el propio conocimiento y continúa con el proceso de identificación con Cristo, obra del Espíritu, mediante la creación y la entrega personal.
La vida escolapia es una forma adecuada y directa de seguir evangélicamente al Señor en cuerpo y alma.
Esta forma de vida integra la consagración por medio de los votos, la vida fraterna en común y la dedicación al ministerio específico.
Es un proyecto de vida que implica acrecentar progresivamente la docilidad al Espíritu, la confianza en María -madre y educadora- y el sentido eclesial.
Requiere, además, el constante cultivo de las virtudes evangélicas y pedagógicas características del carisma escolapio.
En la vida espiritual lo fundamental es dejar obrar a Dios, pero también se debe colaborar con el propio empeño.
La identidad del educador calasancio es ser Cooperador de la Verdad , o sea, vivir y servir simultáneamente a Cristo en la misión.
Del ministerio escolapio depende la felicidad futura de cada educando y la reforma de la sociedad.
La educación impartida ha de ser completa, integrando las letras y ciencias con la doctrina y piedad cristianas, siendo ésta última prioritaria.
En el ministerio educativo hay que atender principalmente a los pobres y a los niños desde los primeros años.
La enseñanza ha de preparar para la vida, incluyendo humanidades pero también ciencias o matemáticas y habilidades prácticas (caligrafía, música...).
El método didáctico ha de ser breve, sencillo y eficaz para que los niños aprendan en poco tiempo.
La escuela debe ser graduada y ha de constar, al menos, de cuatro grados en la enseñanza elemental y de otros cuatro para las humanidades y ciencias. Cada alumno pasa individualmente al grado superior cuando esté preparado para ello.
Todas las escuelas pías tienen un plan educativo común. Pero cada una de ellas tendrá las estructuras educativas adecuadas, según las circunstancias, y un reglamento propio que determinará las funciones diversas y las obligaciones de los alumnos, maestros, directivos, padres de familia, autoridades civiles, etc.


"A tu amparo y protección, Madre de Dios acudimos, no desprecies nuestros ruegos y de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita, defiende siempre a tus hijos. Amén."

domingo, 2 de septiembre de 2007

• María Auxiliadora


María Auxiliadora. Patrona de los los Salesianos, comunidad fundada por San Juan Bosco.

"El objetivo principal es promover veneración al Santísimo Sacramento y devoción a María Auxilio de los Cristianos. Este título parece agradarle mucho a la augusta Reina del Cielo" ( San Juan Bosco)


Los cristianos desde los primeros siglos llamaron a la Santísima Virgen "Auxiliadora", en griego: "Boetéia".

- San Juan Crisóstomo
obispo de Constantinopla n.345 AD, la llama "Auxilio Potentísimo".
- Proclo, 476 AD dice: "La Madre de Dios es nuestra auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto".
- San Sabas de Cesarea, 532 AD, la llama "Auxiliadora de los que sufren" y narra la recuperación de un enfermo grave ante una imagen de Nuestra Señora "Auxiliadora de los enfermos", la cual se hizo muy popular en aquel siglo.
- El poeta griego Romano Melone, 518 AD, llama a María "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles" y recomienda que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan" y así cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al gobernante lo que es del gobernante" y lo que dijo Jeremías: "Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien".
-San Sofronio, obispo de Jerusalén, dijo en el 560 AD: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo".
- San Juan Damasceno, 749 AD, es el primero en propagar la jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Dice: "La "Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte".
- San Germán, Arzobispo de Constantinopla, 733 AD: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda".

San Juan Bosco tomó a María Auxiliadora por madre y protectora de los salesianos. A través de ellos se ha propagado su devoción por todo el mundo.

En Oriente se celebra la fiesta de María Auxiliadora el 1º de octubre ya en el primer milenio. En Occidente la fiesta es el 24 de mayo.

"María Auxiliadora rogad por nosotros".

La Basílica de María Auxiliadora.
San Juan Bosco puso su vida, su ministerio y la fundación de los salesianos bajo el amparo de la Santísima Virgen bajo el título de María Auxiliadora.
Visitamos la gran basílica de María Auxiliadora que el santo construyó según las instrucciones de la Virgen que allí se le apareció, en ella están los restos mortales de San Bosco, Santa María Mazarrello, fundadora de las Hijas de María Auxiliadora y S. Domingo Savio, discípulo de S. Juan Bosco que murió a la edad de 15 años. También está el cuadro original Sta. María Auxiliadora.

La cripta contiene innumerables reliquias de santos de todas las épocas, presididas por unos pedacitos de la Verdadera Cruz del Señor. También está marcado el lugar de la aparición de la Virgen.

Capilla de San Francisco de Sales.
Esta capilla está junto a la Basílica de María Auxiliadora. Aquí San Juan Bosco solía celebrar la Santa Misa. Ambas imágenes son de S. Francisco de Sales. San Juan Bosco dedicó su orden a S. Francisco de Sales, motivo por el que se llaman Salesianos.

En el mismo complejo se pueden visitar las habitaciones de San Juan Bosco. Su confesionario, capilla, dormitorio, escritorio, sus vestimentas y objetos personales. Todo esta muy bien preservado.

San Juan Bosco. 1815-1888. Fiesta: 31 de enero.
Presbítero, "Padre y maestro de la juventud", patrono de los editores, fundador de los salesianos. Por su gran devoción a María Auxiliadora, conseguía de ella innumerables milagros.

"En su vida, lo sobrenatural se hizo casi natural y lo extraordinario, ordinario." Pío XI sobre S. Juan Bosco.

Sueños y enseñanzas de San Juan Bosco
Los dos pilares de nuestra fe. Éste es su sueño más famoso

Sus tres grandes amores son Jesús Sacramentado, María Auxiliadora y el Sumo Pontífice, quienes fueron protagonistas en uno de sus mas famosos sueños proféticos:

Don Bosco vio que una gran barca (la Iglesia) navegaba en un mar tempestuoso piloteada por el Romano Pontífice, y a su alrededor muchísimas navecillas pequeñas (los cristianos). De pronto aparecieron un sinnúmero de naves enemigas armadas de cañones (el ateísmo, la corrupción, la incredulidad, el secularismo, etc., etc.) y empezó una tremenda batalla.

A los cañones enemigos se unen las olas violentas y el viento tempestuoso. Las naves enemigas cercan y rodean completamente a la Nave Grande de la Iglesia y a todas las navecillas pequeñas de los cristianos. Y cuando ya el ataque es tan pavoroso que todo parece perdido, emergen desde el fondo del mar dos inmensas y poderosas columnas (o pilares). Sobre la primera columna está la Sagrada Eucaristía, y sobre la otra la imagen de la Virgen Santísima.

La nave del Papa y las navecillas de los cristianos se acercan a los dos pilares y asegurándose de ellos ya no tienen peligro de hundirse. Luego, desde las dos columnas sale un viento fortísimo que aleja o hunde a las naves enemigas, y en cambio a las naves amigas les arregla todos sus daños.

Todo el ejército enemigo se retira derrotado, y los cristianos con el Santo Padre a la cabeza entonan un Himno de Acción de Gracias a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora. El sueño es detallado e incluye a varios papas...

«La Iglesia deberá pasar tiempos críticos y sufrir graves daños, pero al fin el Cielo mismo intervendrá para salvarla. Después vendrá la paz y habrá en la Iglesia un nuevo y vigoroso florecimiento».

Estimamos que la visión de los pilares es muy actual. Corresponde a la visión del S.S. Juan Pablo II para la Iglesia. Nosotros debemos estar en sintonía espiritual con el Papa y cooperar con el de todo corazón para que la barca, la Iglesia, avance hacia los pilares.

Pensamientos de Don Bosco.
La ayuda de Dios no falta cuando se trabaja de veras y con fe.
El demonio tiene miedo a la gente alegre.
Haz que todos los que hablan contigo se hagan amigos tuyos.
Trata de hacerte querer más que temer.
Preocúpense especialmente de los enfermos, de los niños, de los ancianos y de los pobres, y ganarán la bendición de Dios y la benevolencia de los hombres.
El amor da fuerzas para soportar las fatigas, los disgustos, las ingratitudes, la falta de disciplina, las ligerezas, las negligencias de los jóvenes.
Recuerda que todo cristiano tiene la obligación de ayudar a los demás, y que no hay predicación más eficaz que la del buen ejemplo.
La caridad todo lo soporta, de donde se deduce que no tendrá jamás verdadera caridad el que no quiere soportar los defectos ajenos. La Comunión devota y frecuente es el medio más eficaz para tener buena muerte y así salvar el alma.
El alimento del alma es la Palabra de Dios.
Para hacer el bien hay que tener un poco de valor.
Bueno es el cuerpo cuando esté aseado, pero mejor es tener la conciencia limpia de toda culpa.
¿Quieres llevar contigo el dinero a la eternidad ? Da limosna a los pobres.
Si el dinero hace mucho, la oración lo obtiene todo.
Hay que sudar muchísimo para conservar la dulzura y, tal vez, sea necesario derramar la propia sangre para no perderla.
La vida es demasiado corta. Hay que hacer deprisa lo poco que se pueda, antes de que nos sorprenda la muerte.
La primera virtud de un hombre es la obediencia a su padre y a su madre.
El humilde siempre será bien visto por todos: por Dios y por los hombres.
En la enseñanza, textos breves, fáciles y precisos.
Me basta que sean jóvenes para amarlos con ardor.
Sé agradecido con quien te ayude.
Pongámonos todos bajo el manto de la Virgen.
Ella nos librará de los peligros y nos guiará.
El que confía en la Virgen nunca se verá defraudado.
Se atrapan más moscas con una cucharadita de miel que con todo un barril de vinagre.
A la hora de la muerte se ven las cosas desde otro punto de vista.
Los tres enemigos del hombre son: la muerte (que lo sorprende) , el tiempo (que se escapa), y el demonio (que le tiende sus lazos).
Hace mucho el que hace poco, pero hace lo que debe.
No hace nada el que hace mucho, pero no hace lo que debe hacer.
No te comprometas asumiendo demasiados trabajos.
Quien mucho abarca poco aprieta y lo estropea todo.
La verdadera religión no consiste sólo en palabras; es menester pasar a las obras.
Un Oratorio sin música es un cuerpo sin alma.
Los ociosos, al final de la vida, experimentarán grandes remordimientos por el tiempo perdido.
Quien no vive en paz con Dios, no puede tener paz consigo mismo ni con los demás.
¡Qué consolador resulta el Padrenuestro que resulta por la mañana y a la noche, qué gusto da pensar que tenemos en el cielo un Padre que piensa en nosotros!.
Un trocito de paraíso lo arregla todo.
Del prójimo hay que hablar bien o callar.
Es preciso tener como compañera inseparable a la paciencia.
Piensa en Dios según la fe, del prójimo según la caridad, y de ti según la humildad.
Perdona todo a todos, a ti no te perdones nada.
El Señor siempre envía grandes socorros para las grandes necesidades.
Déjate guiar siempre por la razón y no por la pasión.
Hagamos el bien que podamos y no aguardemos la recompensa del mundo, sino solamente de Dios.
Respeto a todos pero no temo a nadie.
Las espinas de la vida serán las flores de la eternidad.
Cuando se trata se servir a Dios, hay que estar dispuesto a sacrificarlo todo.
Todo salesiano hágase amigo de todos, no busque nunca la venganza, sea fácil en perdonar.
Sólo en el silencio concede el Señor sus gracias.
Caridad, paciencia, dulzura, nunca reproches humillantes, nunca castigos.
Hacer el bien a todos los que se pueda, y a ninguno el mal.
El trabajo es un arma poderosa contra los enemigos del alma.
Trabaja por el Señor, el paraíso lo recompensa todo.
¡Ay de quien trabaja esperando el pago del mundo!, el mundo es mal pagador y paga siempre con la ingratitud.
Trabaja por amor a Jesucristo.
Hay que trabajar como si no se debiese morir nunca y vivir como si se debiese morir cada día.
Cuando un hijo abandona a sus padres para seguir la vocación, Jesucristo ocupa su lugar en la familia.

La Virgen lo reprende por su silencio.
El 4 de Junio de 1887 (apenas unos meses antes de la muerte del Santo), Don Bosco narró: “He visto a Nuestra Señora la Virgen María en un Sueño y me ha reprochado mi silencio acerca del buen uso que se debe hacer de las riquezas. Entre otras cosas me dijo : que muchas almas se condenan por faltar contra el sexto y el noveno mandamiento, pero que hay también muchas que se pierden por haber hecho mal uso de las riquezas. Y se quejaba Ella de que los sacerdotes no se atrevan a hablar de este argumento desde la cátedra sagrada” . (MB 13,361).

Don Bosco había hablado mucho y muy fuertemente acerca de la gran responsabilidad de quien no le da un fin social a sus riquezas.

Claramente había dicho a los ricos en sus conferencias : “Si ahora no dais voluntariamente parte de vuestras riquezas a los necesitados, un día las tendréis que dar obligados por el puñal que os pondrán enfrente . Dad , dad mucho, antes de que los pobres lleguen al límite de su capacidad de aguante y os vengan a exigir con violencia lo que deberíais haber repartido de buena gana”.

Y él deseaba escribir un libro acerca de la gran responsabilidad que tiene cada uno de hacer de sus riquezas algo que redunde en bien de todos . Pero muchos le decían que él era muy exagerado a este respecto, y que no convenía hablar de estos temas. Así que no se atrevió a escribir su deseado libro.

Después de este Sueño llamó al Padre Francesia y le pidió que escribiera una obra acerca de este tema tan importante. Poco después apareció un libro de dicho sacerdote, bajo el título de “Al Paraíso por medio de las riquezas”.

Don Bosco siempre creyó en la frase de Jesús:“Dad limosna según vuestras posibilidades y todo será puro para vosotros” (Lucas 11,41 )

Acerca de la obligación de dar limosna.
El 14 de junio de 1887 habló así nuestro Santo: “Hace unas noches soñé que se me aparecía la Santísima Virgen y me reprochaba por haberme callado últimamente acerca de la grave obligación de dar limosna.

Y me dijo: “Mire, que aunque uno sea sacerdote puede perderse por pecados contra el sexto y el séptimo mandamiento”. Y me insistió en que son muchos los que se pierden por no haber hecho buen uso de las riquezas, por hacer uso indebido de sus bienes, y no repartir lo suficiente a los pobres. Y añadió : “Si los que tienen bienes de fortuna repartieran entre huérfanos y pobres lo que no les resulta muy necesario, sería mucho mayor el número de los que lograrían salvarse. Pero desafortunadamente son muchos los que se guardan para ellos solos sus riquezas y esto será su perdición”.

NOTA: Desde hacía varios años venía Don Bosco hablando muy fuertemente a los ricos y a todos los que tenían algunos bienes de fortuna, acerca del gravísimo deber que tiene todo cristiano de compartir sus bienes con los necesitados. Muchos lo criticaban por esto y hasta lo querían acusar ante las autoridades eclesiásticas por hablar tanto acerca de los graves peligros que les esperan a los que tienen bienes si no los comparten con los necesitados. El santo repetía: “Si ahora no reparten voluntariamente sus bienes a los pobres, un día ellos vendrán con un puñal u otra arma en las manos y se lo quitarán a la fuerza”.

Y se quejaba de que a muchos sacerdotes les da pena insistirle a la gente acerca de lo grave que es la obligación de dar limosnas, y limosnas proporcionadas a lo que cada uno tiene o gana. (No migajas que no se sienten. Que eso sería un engañarse uno a sí mismo. Si lo que se da a los demás no cuesta nada , eso no es dar, es sólo un engañarse . La limosna debe empobrecer en algo al que la regala).

Repetía y repetía que el recomendar a los otros que se dediquen a dar limosnas generosas es hacerles un gran favor, porque según dijo Tobías en la Santa Biblia: “La limosna borra multitud de pecados” .

Pero lo criticaban tanto por enseñar esto , dispuso callarse últimamente. Y fue entonces cuando se le apareció la Santísima Virgen en persona a regañarlo por haberse callado y a recordarle que aunque uno sea sacerdote puede perderse si vive pecando contra el sexto mandamiento o no reparte debidamente sus bienes a los pobres .

Después de este sueño el santo llamó al Padre Bonetti, buen escritor, y le dijo: - Por favor : redacte un libro acerca de la grave necesidad y obligación que tiene todo buen cristiano de dar limosnas. Y repártanlo por todas partes .

El Padre Bonetti publicó ese libro al año siguiente , unos meses después de la muerte del santo. El título del libro era: “Cómo ganarse el cielo dando limosnas en la tierra” .

Es curioso que ésta es quizás la última aparición de la Santísima Virgen a Don Bosco, y la hizo para insistirle en un tema importantísimo para la salvación : Dar limosnas . Ayudar a los pobres con toda generosidad . No hacer mal uso de las riquezas .

Ahora existe un libro muy hermoso acerca de este tema (cuya lectura recomendamos como enormemente provechosa) . Su título es: “Cómo hacerse rico para el Cielo, dando limosnas en la tierra” por Sálesman. En ese bello libro está lo que San Juan Bosco enseñaba acerca de la grave obligación que cada uno tiene de dar limosnas según sus posibilidades , y además otros muchos ejemplos muy hermosos. No dejemos de leerlo, su lectura puede ser de gran provecho.

Ricos que llegan a ser pobres.
El 9 de agosto de 1887 Don Bosco narró el siguiente sueño :

“Vi en sueños que muchos dueños de fincas buscaban pastos para sus animales y no los encontraban . Y decían :-¿Qué haremos que no hay con qué alimentar los ganados ?

Y otros respondían : -Tendremos que matar el ganado y comernos la carne. Como en tiempos de José en Egipto: aquí las vacas flacas devorarán a las vacas gordas .

Luego vi unas maletas muy bien cerradas que nadie lograba abrir. Al fin pude abrir una de ellas y estaba totalmente llena de dinero. Y una voz me dijo : -Es el dinero de los ricos que pasará a los pobres, mientras que los ricos no lo podrán emplear. Muchos ricos perderán lo que tienen y serán expropiados”.

NOTA: Había aquí avisos de sequías y veranos muy grandes que iban a llegar a los agricultores y ganaderos, y la reafirmación de una verdad que Don Bosco iba predicando en esos años de ciudad en ciudad: “Si los ricos no comparten voluntariamente con los pobres repartiendo generosamente con ellos sus riquezas, un día violentamente les quitarán lo que poseen. Lo que podrían dar por las buenas (ganando así mucho premio para el cielo) y no lo quieren dar , lo perderán un día por medio de la violencia , pero ya sin méritos ni premios para la eternidad” . Y la historia de las revoluciones y de los continuos secuestros de ricos ha venido demostrando que sí se cumple este penoso aviso.

Los castigos de los pecadores.
El 3 de abril de 1887 habló así Don Bosco :

“Anoche vi en sueños los castigos que esperan a los pecadores. Y lo que vi es tan terrible que si los que me oyen pudieran verlo, o se dedicarían a una vida santa o saldrían huyendo llenos de susto . Primero oí un estruendo y un griterío como los que se sienten cuando hay un terrible terremoto. Luego vi un enorme horno donde muchos ardían y lanzaban lastimosos quejidos. Y una voz me dijo: “Muchos se dedican en esta tierra a todos los goces y después padecerán horribles sufrimientos” .

Luego vi allí sufriendo a muchas personas horrendamente deformadas. Y eran de los nuestros. Y al verlos sufrir tanto y oírles tantos lamentos exclamé : - ¿Pero no habrá algún modo de que paguen sus pecados y no tengan que venir a sufrir tantos tormentos ?

Y una voz me respondió : Que paguen sus pecados con plata y oro. Con limosnas a los pobres, pero también con otra plata y otro oro preciosos: las oraciones frecuentes, las confesiones y comuniones fervorosas servirán mucho para librarse de los sufrimientos que esperan a quienes viven cometiendo pecados .

NOTA: Don Bosco se despertó muy angustiado y lloraba al narrar este sueño. Allí vio destinados a muy terribles castigos a muchos de sus amigos que manchaban sus almas con frecuentes pecados . Afortunadamente la voz del cielo le anunció unos modos prácticos para librarse de aquellos castigos: orar, dar limosnas y recibir con fervor y frecuencia los santos sacramentos, especialmente la Sagrada Eucaristía.

El congreso de los diablos.
Soñé que estaba en una gran sala donde muchos diablos celebraban un congreso para encontrar los medios con los cuales lograr acabar y destruir a la Comunidad Salesiana (y a cualquier otra asociación religiosa) .

Un diablo propuso : -Para destruir esta asociación religiosa lo mejor será la GULA . Ella trae desgano para hacer el bien , corrupción de costumbres, malos ejemplos, falta de espíritu de sacrificio, descuido de los deberes de apostolado …

Pero el otro diablo respondió: -Este medio no sirve para la mayoría, porque la comida de los religiosos es bastante sobria y las bebidas alcohólicas son escasas entre ellos .

Sus reglamentos mandan que la alimentación sea ordinaria y los superiores vigilan para que no haya exceso en esto. Y el que se excede en el comer y en el beber no sólo produce escándalo entre los demás sino que atrae el desprecio de los otros.

Yo propongo más bien, como medio para acabar con la Congregación al inspirarles un gran AMOR POR LAS RIQUEZAS . Y añadió: -Es que cuando en una asociación religiosa entra el amor a las riquezas, llega también el amor por las comodidades, y el deseo de tener cada uno su propio dinero para gastarlo en lo que se le antoje, y los religiosos empiezan ya a no pensar con caridad en los demás, sino con egoísmo, cada uno en sí mismo . Y el amor al dinero lleva a los religiosos a dedicarse a los ricos que pueden pagar altas cuotas, y se van olvidando de los pobres .

Aquel demonio quería continuar hablando pero le interrumpió un tercero que dijo :-¡Qué gula, ni qué amor a las riquezas! . Estos religiosos son bastante pobres y bastante sobrios . Además se dedican a atender gentes tan necesitadas, que cualquier cantidad de dinero que les llegue, apenas sí les alcanzará para ayudar a tantos pobres que vienen a pedir su ayuda.

Yo en cambio propongo como medio para acabar con su comunidad el incitarles a una EXAGERADA LIBERTAD. Convencerlos de que no es necesario obedecer a los reglamentos de su Congregación . Que hay que rechazar ciertas preocupaciones poco brillantes que se les encomiendan. Que hay que producir movimientos contra sus superiores. Que se puede ir siempre a hacer visitas sin pedir permiso a nadie . Que pueden aceptar toda clase de invitaciones y aprovechar esas ocasiones para salir de casa … y otras cosas semejantes.

Entonces se adelantó un cuarto demonio y exclamó : -Esos medios que han propuesto resultan bastante inútiles, porque los superiores pueden despedir a los rebeldes. Es verdad que algunos se dejarán deslumbrar por el deseo de tener una exagerada libertad, pero ya verán que la mayor parte de estos religiosos se mantendrán fieles al cumplimiento de su deber .

Yo les propongo un medio cuya peligrosidad estos hombres no serán capaces de descubrir tan fácilmente . Consiste en CONVENCERLOS DE QUE LO MAS IMPORTANTE ES LLEGAR A SER MUY INSTRUÍDOS, que su principal gloria será el lograr ser personas de mucha ciencia.

Y para eso hay que convencerlos de que estudien mucho para adquirir fama , y no para lograr hacer gran bien a las almas o para ser más santos. Que se instruyan para provecho propio y no para provecho del prójimo que necesita de su apostolado.

Hay que llevarlos a que desprecien a los que no son muy instruidos y que les interese la ciencia solamente, y no el ejercer el ministerio sacerdotal y el apostolado que tiene que hacer un buen religioso. Que no les guste enseñar catecismo a los niños, ni dar clases a los pobres , ni pasar largas horas en el confesionario. Que se dediquen solamente a predicaciones en las cuales puedan lucir todo su orgullo y conseguir alabanzas de las personas humanas, pero no a las sencillas predicaciones en las cuales ayuden en verdad a la salvación de las almas .

Esta proposición fue recibida con grandes aplausos por todos los diablos. Y yo me puse a pensar con tristeza que a nuestra Congregación (y a muchas otras) puede llegar el terrible peligro de que algunos crean que lo verdaderamente importante es ser muy instruidos y adquirir fama de brillantes ante los demás, y mientras tanto descuiden sus deberes de sacerdotes y de religiosos, esos deberes sencillos y humildes de enseñar catecismo, de confesar, de predicar de manera fácil al pueblo ignorante y de dedicarse a labores de apostolado que no brillan ante los ojos humanos pero que sí tienen un gran valor ante los ojos de Dios .

Y yo pensaba: ¡qué peligro tan grande el que nos puede venir : que los nuestros deseen solamente la ciencia que hincha y enorgullece y que proporciona alabanzas de la gente, y que esto los lleve a despreciar los buenos consejos de aquellos a los cuales consideran inferiores a ellos en el saber ! .

De pronto uno de los diablos me vio escondido allá en un rincón escuchándoles y entonces todos ellos se lanzaron contra mí tratando de destrozarme. Yo empecé a gritar: ¡Auxilio! ¡Auxilio! y … me desperté muy emocionado y muy cansado.

Secretos para obtener triunfos: revelados por la Virgen en el sueño del rosal.
Cuenta Don Bosco: “Un día del año 1847 se me apareció la Reina del Cielo y me condujo a un jardín encantador; era un inmenso rosal. Para no dañar las rosas me quité los zapatos, y empecé a andar. Pero las rosas tenían terribles espinas que me destrozaban los pies. Viendo que no podría continuar así, Nuestra Señora me aconsejó que me volviera a poner el calzado. Así lo hice. Muchas personas me seguían, pero apenas empezaban a sentir las fuertes punzadas de las rosas, se devolvían. Había rosas a la derecha, a la izquierda, en el suelo, y sobre la cabeza de los que caminábamos. Pero todas con espinas muy agudas y algunas nos daban punzadas tan terribles que producían espasmos.

La gente desde la orilla del rosal decía: “Mire qué sabroso viaja Don Bosco: caminando sobre rosas y todo es fácil para él”, pero no sabían qué tan dolorosos pinchazos estaba yo sintiendo en los pies, en la cabeza, en los brazos y en las espaldas.

Muchos religiosos que me habían seguido, al sentir tantos dolores exclamaban: “Nos engañaron, esto es muy duro”. Y yo les contestaba: “el que sólo desea gozar, sin sufrir, que se devuelva. Pero los que desean triunfos a costa del propio sufrimiento, que me sigan”. Muchos abandonaron la vía y se devolvieron.

Algunos me seguían todavía. De vez en cuando alguien se desanimaba y se devolvía, pero unos cuantos valientes seguían por el camino de rosas aguantando las dolorosas heridas.

Al final nos encontramos en un precioso jardín. Todos íbamos heridos, sudorosos y sangrantes. Pero luego sopló un suave viento y quedamos curados.

Vi que los que me acompañaban pertenecían a muchas naciones y muchas razas.

Luego llegamos a un edificio de una hermosura inenarrable. Allí nos esperaba la Virgen María, la cual nos dio esta explicación:

El rosal es el camino que debe seguir quien se dedica a educar la juventud. Las espinas son los muchos sufrimientos que hay que soportar para poder educar bien: Las rosas significan que para ser buen educador hay que tener mucha caridad. El ponerse el calzado para atravesar el rosal significa que hay que usar el “calzado de la mortificación”.
Mortificar las simpatías y las antipatías. Porque quien se deja llevar de las simpatías o antipatías paraliza su apostolado y no logra conseguir los debidos frutos para la vida eterna”.

“Hay que recordar a todos que después de un poco de tiempo de sufrimientos educando a la juventud, se llegará a la Casa del Padre en el Cielo, donde cada uno recibirá su premio, según hayan sido sus obras”.

“Con mucha caridad y mucha mortificación se llegará al cielo, en donde ya no habrá sino rosas, sin espinas”.

“Apenas la Santísima Virgen terminó de hablar, me desperté”. MB 3,32.

Este sueño lo tuvo Don Bosco en una época muy dura para él:
Ya llevaba seis años tratando de conseguir colaboradores para educar a sus jóvenes, pero todos se le iban: sacerdotes, seminaristas, profesores: todos se cansaban: la vida del Oratorio de Don Bosco era muy dura: la comida mala.

El trabajo mucho. La pobreza grande, y los jovencitos, por ser de las clases más abandonadas, eran toscos y groseros (sobretodo al principio). Pero desde que la Virgen le hizo las revelaciones de este Sueño, ya Don Bosco aprendió el REMEDIO PARA OBTENER TRIUNFOS: recordar sin cesar a sus colaboradores el gran premio que les esperaba en el cielo. “Un pedacito de cielo lo arregla todo” le había dicho San Benito Cotolengo.

Y a base de hacer presente el futuro maravilloso que les esperaba en la eternidad, se fue consiguiendo colaboradores fijos, que a pesar de tantas espinas de la vida, perseveraron en su compañía y llegaron a formar la poderosa Comunidad Salesiana, que tantos jóvenes educa en el mundo.

Las espinas no han dejado de atormentar, pero la esperanza en el Reino Eterno del Cielo tampoco ha perdido su fuerza maravillosa de animación.

Don Bosco hace un desafío a las nubes y se pone a temblar.
Lo invitaron a predicar al pueblo de Montemagno, donde desde hacía tres meses no caía una gota de agua, y la gente estaba pasando por una situación de pobreza, de hambre y de sequía desesperante. Habían hecho varias rogativas y el cielo no daba ni la mínima señal de próximas lluvias. Los sermones que San Juan Bosco debía predicar eran nueve. Tres cada día.

En el primer sermón, con la iglesia totalmente colmada de gente , el Santo dijo con poderosa voz : “Si asistís a la predicación de estos tres días, si os reconciliáis con Dios haciendo una buena confesión, si os preparáis de tal manera que el próximo 15 de agosto, Fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen, todos comulguéis, YO OS PROMETO EN NOMBRE DE NUESTRA SEÑORA UNA LLUVIA ABUNDANTE QUE VENDRÁ A REFRESCAR VUESTROS CAMPOS.

Al terminar el sermón, los demás sacerdotes le decían: “Se necesita mucho valor para prometer lluvias para dentro de tres días, en medio de este verano tan espantoso en que estamos”.

-¿Pero si yo no he dicho esto? – respondió el santo.
“-Sí, sí, le contestaron todos. Así lo dijo –“.

Y llamando a unos campesinos les preguntaron: -¿Qué les dijo Don Bosco en su sermón?- - Pues nos dijo que si veníamos a los sermones y comulgamos, él nos promete en nombre de la Virgen María que nos llegará una provechosa lluvia”.

La gente tomó totalmente en serio la promesa. Todos asistieron a los sermones. Todos, todos se confesaron. No bastaban los varios sacerdotes para confesar a tanta gente. Día y noche estaban confesando.
Y Don Bosco seguía predicando, mientras la gente pensaba y se preguntaba. -¿Y la lluvia, si vendrá?.
-Alejaos de vuestros pecados y la lluvia vendrá- respondía el santo.

Llegó el día de la Asunción de la Virgen. La comunión fue tan numerosa como nunca se había visto en aquel pueblo (años después todavía los sacerdotes comentaban que nunca más habían tenido que confesar ni repartir comunión a tanta gente como en aquella ocasión). Pero llegó el mediodía y ni rastro de lluvias. El sol brillaba más fuerte que nunca.

Don Bosco se levantó antes que los demás del almuerzo. Estaba preocupado. La gente había hecho todo lo que él les había aconsejado. ¿Y ahora, la lluvia?. Apoyado en una ventana miraba hacia el horizonte y parecía interrogar al cielo. Pero la respuesta era negativa. El calor era sofocante.

Suenan las campanas para el último sermón.
Son las tres de la tarde. La gente suda a chorros. Don Bosco se dirige a la iglesia. El Marqués Fossati le dice: “-Don Bosco: esta vez si va a quedar muy mal con sus promesas. Nos prometió lluvias y mire como suda la gente con este solazo”.

Don Bosco manda al sacristán: “-asómese a la altura cercana y mire si hay esperanzas de lluvia-“.

El sacristán regresa: -Nada !. Cielo despejadísimo. Sólo una nubecita muy pequeña en la lejanía.

-Bien, bien- responde el Santo, y sube a predicar. Mientras va al sitio de la predicación dice interiormente a la Santísima Virgen:

“Señora: no es mi buena fama lo que está en juego en este momento. Es tu buen nombre. Tú verás si me haces quedar mal. Esta pobre gente ha hecho todo lo posible por agradarte. Tú verás si los dejas partir desilusionados.-

Empezó su sermón haciendo que todo el pueblo cantara el Himno de acción de gracias compuesto por la misma Santísima Virgen: “El Señor hizo en Mí maravillas, gloria al Señor” !.

Un gentío inmenso le escucha, con los ojos fijos en él. Todos rezan: “Acordaos oh Madre Santa -que jamás se oyó decir- que alguno haya implorado- sin tu auxilio recibir…“ y empieza a hablar de las maravillas del poder de la Madre de Dios.

Han pasado cinco minutos de sermón. El sol empieza a oscurecerse. Un retumbar inmenso se oye en el firmamento: un trueno poderoso, otro y otro. En el tejado de la Iglesia se escuchan caer gruesas goteras. Un murmullo de alegría recorre todo el templo. Don Bosco se calla por un momento. Un gran aguacero se siente caer. Los ventanales de la Iglesia retumban ante las ondas de viento cargadas de refrescante lluvia.

Don Bosco sigue su sermón: un “Gracias” a la Madre de Cielo. Está emocionado. Tiene que secar con el pañuelo las lágrimas de gratitud que brotan de sus ojos. Y muchos de aquellos rudos campesinos, sienten aflojar también ante sus ojos calurosos lágrimas de acción de gracias.

El santo agradecido termina recordando a todos la famosa frase que más tarde hará grabar sobre las campanas de la Iglesia de María Auxiliadora: “CUANDO MARÍA RUEGA: TODO SE OBTIENE. –NADA SE NIEGA”.